Avistaje de Aves Ubajay

Parque Nacional El Palmar

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La fauna del parque es variada. Entre las 200 especies de aves se encuentran pájaros carpinteros, campestre, el real de nuca roja y el blanco-, ñandúes, ejemplares aislados de coloradas y el inambú o "perdiz" sudamericana.
UBAJAY

Sobre los márgenes del río Uruguay y de los arroyos de la región, se desarrolla la selva en galería. Tiene una vegetación tupida, integrada por mataojos y mirtáceas como el guayabo colorado, cuya corteza es lisa y fría al tacto. Las aves típicas que habitan en las selvas son de la especie de los arañeros, como el silbador.
El 20 de septiembre de 2008 fueron inaugurados en el Parque Nacional El Palmar dos observatorios de Aves:

• Observatorio del Bosque (cercano al Río Uruguay)
• Observatorio del Pastizal

Importancia ornitológica:
La avifauna del P.N. El Palmar es representativa de los ambientes naturales, severamente transformados, de la costa entrerriana del río Uruguay. A pesar de su escasa superficie y de su historia anterior como estancia ganadera y cantera de cal y canto rodado desde la época de la colonia, es significativa su diversidad de especies.
Por ello, se encuentra en una posición de importancia entre los P.N. del país siendo uno de los más visitados por naturalistas y observadores de aves. Hasta el momento se han registrado 223 especies de aves. No obstante, se necesitarían relevamientos metódicos con fenologías completas al estilo del que planteara oportunamente Baliño en 1984, de modo de comprobar la situación real de cada especie.
El ambiente de espinal se halla muy modificado, pero la presencia de un ave emblemática del mismo como cardenal amarillo (Gubernatrix cristata) debería ser suficiente motivo para restaurarlo. En cuanto al Palmar y a su estrato arbustivo de chilcas, si se hiciera un manejo con fuego y una ligera carga ganadera hasta reintroducir los rumiantes nativos sería posible el reingreso de los pastizales del distrito pampeano entrerrianense o uruguayense y de una serie de especies de aves que los usan de refugio o hábitat, tales como el ñandú (Rhea americana) y el yetapá de collar (Alectrurus risora) y la monjita dominica (Heteroxolmis dominicana), ambas de presencia ocasional.
Los pajonales palustres deben preservarse cuidadosamente como hábitat de diversos capuchinos (Sporophila spp.) que migran a través del área e incluso nidifican allí.
Además, el área cuenta con registros de otras dos aves interesantes: la colorada (Rhynchotus rufescens), sometida a una intensa presión de caza en la provincia, y el
halcón peregrino (Falco peregrinus) que antaño se consideraba amenazado.

El aislamiento progresivo y la fragmentación del entorno podrían vaticinar mayores extinciones a futuro, sobre todo si no se controlan los procesos de invasiones biológicas que sufre el área (tal vez atenuados por su ubicación sobre el corredor biológico natural del río Uruguay). El arañero silbón (Basileuterus leucoblepharus), el carpintero oliva manchado (Veniliornis spilogaster) y el frutero azul (Stephanophorus diadematus) serían buenos ejemplos de especies que descienden desde Misiones por medio del corredor mencionado y que siguen habitándolo a pesar de la interrupción de la presa de Salto Grande. Una especie de interés para la conservación, característica de este ambiente, es la pava de monte común (Penelope obscura obscura), la cual cuenta con registros recientes en el área. Las islas del río Uruguay aún tienen poblaciones de esta especie y merecería intentarse su reintroducción formal dado su valor como dispersora natural de semillas. Sin embargo, para ello habría que controlar activamente los vegetales exóticos que también podrían servirle de alimento. Otra especie interesante que habita estos corredores es el esparvero variado (Accipiter bicolor), una rapaz selvática escasa a estas latitudes.